SARAMPIÓN.

 

Epidemiología y Situación mundial (2012)

 

 

 

 

EPIDEMIOLOGÍA

 

El sarampión es una enfermedad viral exantemática causada por el virus del Sarampión, del género Morbillivirus.

La infección del sarampión es siempre clínica, es decir, no existen infecciones asintomáticas. Se inicia con un periodo prodrómico, con síntomas y signos catarrales (coriza, tos, estornudos) asociados a una conjuntivitis no purulenta y una elevación progresiva de la temperatura. Puede apreciarse en esta fase el denominado “signo de Koplik” que consiste en la aparición de pequeños puntos blanco-grisáceos con una areola rojiza en la mucosa bucal opuesta a los maxilares inferiores. Tras 3-4 días se inicia el periodo de estado o eruptivo, en el que aparece la erupción maculopapular característica de esta enfermedad, primero tras la orejas y extendiéndose a continuación por cara, cuello, tronco y extremidades. La erupción regresa a los 3 días, dejando en la piel una coloración parduzca transitoria. Durante este periodo se intensifica el malestar general. Esta fase se continúa con el periodo de declinación, que se prolonga unos 6 días, hasta la desaparición total de los síntomas.

 

La gravedad del sarampión viene dada por sus posibles complicaciones, ya que por su causa disminuye la inmunidad general del huésped y predispone así a infecciones secundarias graves. Las complicaciones más frecuentes son: otitis media, laringitis, bronquitis, neumonías y diarreas agudas. Otras menos comunes son las úlceras cornéales y la ceguera y la rara pan-encefalitis esclerosante subaguda, una secuela tardía que se da en aproximadamente 1 de cada 100.000 casos y que se debe a la infección latente en el cerebro La infección se reactiva a los 2-10 años de la primoinfección, provoca este cuadro neurológico grave cuyo resultado es siempre mortal.

El diagnóstico se basa en datos clínicos y epidemiológicos, pero se debe confirmar por técnicas de laboratorio. Puede confirmarse por la presencia de IgM específica, o por el aumento significativo de las concentraciones de anticuerpos comparando entre los sueros obtenidos en la fase aguda y en la convalecencia. Otras técnicas menos utilizadas incluyen la identificación del antígeno o el aislamiento del virus en cultivo celular de muestras de sangre, orina, conjuntiva, o nasofaringe, obtenidas antes de pasado el 3º día tras la erupción.

El reservorio de los virus es exclusivamente humano, constituido por individuos enfermos. No hay casos de infecciones inaparentes ni existen portadores sanos.

La transmisión es por contacto directo, de persona a persona, mediante secreciones expelidas desde las vías respiratorias altas de un enfermo que penetran por la nasofaringe de un individuo susceptible, y, probablemente, por la conjuntiva. La tos y la coriza del periodo catarral inicial facilitan la diseminación viral. La transmisión indirecta de este virus no es eficaz, debido a la labilidad de este agente infeccioso.

El periodo de incubación es habitualmente de unos 10-11días desde la exposición hasta el inicio de los pródromos. A veces se prolonga hasta los 18 días e incluso más en adultos. El periodo de transmisibilidad se extiende desde unos 5 días antes del inicio del periodo catarral y se prolonga hasta 4-5 días después de la aparición de la erupción. Su transmisibilidad es muy elevada, especialmente durante el periodo preeruptivo, antes del diagnostico. La tasa de ataque secundaria en contactos estrechos no vacunados es cercana al 100%. En cuanto al riesgo de los viajeros en particular no debe olvidarse que la enfermedad continúa existiendo en muchos lugares del mundo y aquellos que no han sido vacunados (o no hayan pasado la enfermedad) corren el riesgo de contraerla y también de transmitirla a familiares y otros contactos si éstos no están vacunados por cualquier razón. Debido a este riesgo, todos los viajeros deben estar correctamente inmunizados independientemente de a dónde viajen. El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas y los viajeros pueden exponerse al riesgo incluso en los aviones o en los aeropuertos.

La susceptibilidad a la infección es universal, lográndose resistencia tras la infección clínica o la vacunación. La excepción son los niños menores de 6 meses de edad que generalmente se encuentran protegidos de la enfermedad por anticuerpos de origen materno, adquiridos transplacentariamente durante la gestación.

 

 

 

SITUACIÓN MUNDIAL

 

Antes de la vacunación generalizada, el sarampión era una enfermedad casi obligada en la niñez, de forma que a los 20 años más del 90% de la población había pasado la enfermedad. Era endémico en todo el mundo y causaba epidemias de grandes proporciones cada 2-3 años, sobre todo a finales del invierno y en primavera en regiones de clima templado, pero durante todo el año en regiones de clima tropical.

 

En los países en desarrollo sigue siendo una causa de mortalidad y morbilidad de primera magnitud, sobre todo en menores de 5 años. En 2001 se unieron diversos organismos de relevancia internacional (UNICEF, OMS, CDC, Cruz Roja y la Fundación de las Naciones Unidas) para crear la “Iniciativa contra el sarampión”, lo que, unido al compromiso de los gobiernos de todo el mundo, ha logrado reducir las muertes por sarampión en todo el mundo entre 2000 y 2011 en un 71 por ciento (pasando de unas 542.000 muertes estimadas a 158.000). Además en el mismo periodo disminuyó un 58% el nº de casos, desde los 853.000 en el año 2000 a los 355.000 en 2011.

Actualmente, la erradicación del sarampión es una prioridad de salud pública a nivel europeo y, gracias a los Planes de Eliminación, la incidencia es baja en Europa. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había fijado la meta de eliminar el sarampión en Europa a finales de 2010, la meta ha sido recientemente pospuesta hasta el 2015. A pesar de este objetivo, y de llevar más de 40 años con la vacuna disponible en el mercado, aún se reportan cifras elevadas y continúan apareciendo brotes de sarampión en Europa. En particular, durante el año 2011 se está planteando la re-emergencia de esta enfermedad en esta región, por el número de casos y brotes registrados. Francia registró el mayor número de casos en 2011 (más de 14.000 casos entre enero y junio), lo que representa más de la mitad de todos los casos notificados en Europa en 2011. En total se notificaron 26.000 casos en 40 países Europeos, incluyendo los brotes en Francia y también los ocurridos en España, Serbia, Rumania, Macedonia y Turquía, entre otros. Los datos más recientes del sarampión en Europa (de los ECDC), entre febrero de 2012 y enero de 2013, muestran ya menos casos: un total de 8.032 declarados en 29 países. Pero sigue estando lejos el objetivo de eliminación del sarampión en la región (menos de 1 caso por millón de habitantes). Los países que más casos declararon -el 94%- en este periodo fueron Francia, Italia, Rumanía, España y Reino Unido.

La Región OMS de las Américas ha sido declarada libre de transmisión endémica de sarampión desde 2002, pero continúa experimentando casos importados, incluyendo un 20-35% de casos de origen europeo. Según el informe de vigilancia del sarampión y la rubéola en las Américas de la OPS-OMS de 14 de mayo del 2011, se habían reportado brotes en varios países del continente americano. Confirmados por laboratorio existían un total de 165 casos de sarampión: 111 en EEUU, 31 en Canadá, 5 en Chile, 8 en Brasil, 3 en Panamá, 1 en República Dominicana y 3 en Guadalupe (69 casos fueron importados de otras regiones del mundo, 76 estaban relacionados con la importación y 20 se desconoce la fuente de infección).Además, a partir de octubre de 2011 Ecuador ha reportado casi 200 casos de sarampión (no presentaba casos desde 1996), siendo los niños menores de cinco años los más afectados.

En África, las zonas más afectadas actualmente son La República Democrática del Congo con un total de 123,537 casos notificados como sospechosos de sarampión y 1.519 muertes por sarampión desde el inicio de 2011 hasta noviembre de este mismo año y Sudán del Sur, que ha informado de más de 1.511 casos sospechosos de sarampión (solo 115 confirmados por laboratorio) y de 39 muertes relacionadas con el. También reportan un elevado nº de casos otros países de la región, como es el caso de Etiopía, Kenia, Nigeria, Somalia, Tanzania y Zambia.

En Asia los países más afectados y que más casos notifican a día de hoy son: Afganistán, Bangladesh, China, Filipinas, Indonesia, India, Myanmar (Birmania), Nepal, Pakistán, Tailandia y Vietnam.

 

En España es una EDO. De los 150.000 casos anuales de media en el periodo prevacunal se ha pasado a mantener cifras como los 308 casos declarados en el año 2008, los 44 en el año 2009 y los 283 del año 2010, según los datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, presentándose en general como casos esporádicos. Pero en el año 2011, de forma similar a lo ocurrido en el resto de Europa, España notificó más de 3.800 casos de esta enfermedad.