AMEBIASIS

 

Epidemiología y Situación Mundial (2020)

 

 

 

 

EPIDEMIOLOGÍA

La amebiasis es la enfermedad causada por un parásito protozoario, la Entamoeba histolytica. Dentro del grupo de las amebas humanas existen diversas especies parásitas, cuyo hábitat lo constituyen distintas regiones del tubo digestivo, principalmente el intestino grueso. La E. histolytica es la principal especie patógena y puede invadir secundariamente otras zonas del organismo de su huésped, por lo que puede causar una grave parasitosis que merece especial atención. Otras Entamoeba spp. morfológicamente idénticas como la E.dispar, E.moshkovskii y E.bangladeshi generalmente no están asociadas con patología, si bien su potencial patógeno se encuentra actualmente en investigación.

 

Existen otras amebas no patógenas (Endolimax nana, Iodamoeba buetschlii, otras especies de entamoeba) que pueden tener importancia al poderse confundir con la E.histolytica en los procedimientos diagnósticios.

 

La forma infectante de este protozoo, dentro de las dos formas en que puede presentarse, es la forma quística, resistente al medio externo y capaz de salvar el jugo gástrico. El desenquistamiento a trofozoitos o forma trofozoica, tiene lugar en el intestino delgado y los trofozoitos liberados migran al intestino grueso.  Estos trofozoitos son capaces de fijarse a la mucosa y colonizar la pared del intestino, dando lugar a formas no invasivas pero transmisoras de quistes en las heces (transmisores asintomáticos). En las formas invasivas los trofozoitos invaden la pared intestinal y desde aquí pueden llegar a los vasos sanguíneos y ser conducidas a distintos órganos (hígado, pulmones, piel, etc.…) donde darán lugar a abscesos amebianos que complican y agravan esta parasitosis.

Los quistes pueden sobrevivir de días a semanas en ambiente externo y pueden permanecer infecciosos debido a la protección que les otorga su pared. Los trofozoitos que se transmitan por las heces son destruidos rápidamente en el medio externo , y si se ingirieran no sobrevivirían al ácido gástrico del estómago.

 

 

 Existen diversos cuadros clínicos que pueden deberse a la infección por E. histolytica. Muchas (hasta un 90%) de las infecciones son asintomáticas, pero otras pueden dar lugar a cuadros y síntomas concretos:

1.- Amebiasis intestinal crónica: Es la más frecuente, con un daño mínimo de la pared intestinal. Sus síntomas son dolor abdominal crónico de aparición ocasional, meteorismo y periodos de estreñimiento alternados con episodios diarreicos.

2.- Amebiasis intestinal aguda: Se caracteriza por un cuadro de dolor abdominal, tenesmo y diarrea aguda (simple o con moco y sangre), a veces disentérica. No suele existir fiebre.

3.- Colon tóxico amebiano: Se genera por la invasión y perforación de la pared, que crea una situación tóxica inespecífica, provocando un cuadro de peritonitis grave.

4.-Ameboma intestinal: Poco frecuente, es debido a una reacción granulomatosa, y puede llegar a obstruir la luz intestinal.

5.- Amebiasis diseminada: Debido a la diseminación del parásito por vía sanguínea, o por continuidad, el parásito puede llegar a distintos órganos y sistemas, donde se forman abscesos amebianos. El órgano más frecuentemente afectado es el hígado. Se han descrito también abscesos pleuropulmonares y lesions necróticas en piel perianal y genitales.

 

El diagnóstico, en sus diferentes formas clínicas se establece de forma directa con la identificación microscópica del parásito sobre todo en materia fecal, mediante el hallazgo de formas quísticas o de trofozoitos. Los trofozoitos también pueden identificarse en muetras aspiradas o biopsias procedentes de colonoscopias o cirugía intestinal. Existen también técnicas indirectas de diagnóstico, como la detección de Anticuerpos específicos (muy útil en la amebiasis invasiva) demostrados por diversas técnicas, como la hemaglutinación, la inmunofluorescencia y las técnicas de ELISA. El diagnóstico molecular a través de PCR consituye el método de elección para la diferenciación entre E, histolytica y E. dispar. Las técnicas de imagen, asociadas a la detección de anticuerpos son útiles en los abscesos amebianos.

 

El reservorio de esta enfermedad es el ser humano, por lo general en forma de portadores sanos o individuos con enfermedad crónica que expulsan quistes del parásito en sus heces. Los pacientes con disentería amebiana eliminan trofozoitos por ello su implicación en la transmisión es menor, pues la forma infestante es la quística, no la trofozoica.

 

La transmisión es fundamentalmente fecal-oral, ya que las formas infectantes (quistes) se ingieren al llevar a la boca bebidas, alimentos, las manos, tierra o fómites que contengan materia fecal infectada. Por este motivo la transmisión es más fácil en las poblaciones que no disponen de instalaciones sanitarias que aseguren la inocuidad de las aguas de bebida o presentan el riesgo de cultivos regados con aguas residuales no tratadas o que utilizan heces humanas como abono. Otra forma de transmisión es la sexual, por contacto anal-oral. En cuanto al riesgo en los viajeros internacionales, la amebiasis se diagnostica en viajeros que regresan de todas las regiones afectadas. Las tasas más elevadas se dan entre misioneros y voluntarios, aunque también se diagnostica en turistas, viajeros de negocios, viajeros que visitan y familiares, etc. Los viajeros de largo plazo (> 6 meses) son significativamente más propensos que los de corta estancia ( para el desarrollo de diarreas por E. histolytica.

 

East Cipinang, Jakarta, Indonesia. (Autor: Jonathan McIntosh)

 

El periodo de incubación, por lo general, dura de 2 a 4 semanas, aunque varía desde pocos días a varios meses. La transmisibilidad puede durar años, sobre todo por los portadores asintomáticos de la enfermedad. La susceptibilidad a la infección es general, aunque es posible que exista cierta inmunidad parcial adquirida en zonas endémicas.

 

SITUACIÓN MUNDIAL

La amebiasis por E. histolytica es un parasitismo de amplia dispersión mundial y de elevada prevalencia. Es una de las pocas enfermedades, que por el contario a lo que sucede en general, presenta una incidencia que puede estar sobrestimada, ya que es frecuente el diagnóstico de amebiasis por E.histolytica cuando en realidad lo detectado en las heces son amebas de otras especies no patógenas (E. dispar y E. moshkovskii). No obstante, esta prevalencia varía mucho entre las distintas regiones del planeta, variando entre solo un 1-2% en zonas de clima templado hasta un 50% en muchos países de regiones cálidas y húmedas.

En los países no industrializados, la prevalencia de amebiasis está relacionada con la capacidad de disponer de fuentes de agua y saneamiento adecuado, ya que la transmisión se produce principalmente a través de contaminación con aguas fecales.

En los países industrializados la prevalencia de amebiasis puede ser mayor en hombres que tienen sexo con hombres, viajeros , inmigrantes recientes, inmunocoprometidos y población institucionalizada.

https://www.who.int/images/default-source/maps/global_water_2015.png?sfvrsn=56b1eb48_0
Porcentaje de la población mundial que dispone de fuentes de agua adecuada

 

https://www.who.int/images/default-source/maps/global_sanitation_2015.png?sfvrsn=a81439e7_0
Porcentaje de la población mundial que dispone de saneamiento adecuado

 

Aunque ha habido controversias en torno al impacto de VIH sobre la incidencia de la amebiasis, datos recientes han demostrado un aumento en el presencia de E. histolytica entre los pacientes con VIH en diversos países, por lo que tras la irrupción mundial del virus de la inmunodeficiencia humana han aumentado los casos clínicos de amebiasis.

Se estima que existen unos 500 millones de parasitados en el mundo, y que se producen por su causa de 50.000 a 100.000 muertes anuales, debido a sus complicaciones.

África es la región del mundo más afectada por esta infección, pero es un problema que sigue estando sin explorar y la epidemiología de la amebiasis sigue siendo muy incierta en esta parte del mundo.

En los países de América Central y América Latina el parásito muestra un comportamiento endémico, fundamentalmente en México, Brasil y Ecuador. En México, por ejemplo, la tasa de incidencia de la amebiasis intestinal desde 1995 hasta 2000 fue de entre 1000 y 5000 casos/100 000 habitantes/año.

Durante la última década, ha aumentado el riesgo de amebiasis también en los
países asiáticos (Japón, Taiwán y Corea del Sur) en particular entre los hombres que tienen sexo con hombres, probablemente debido a contacto oral-anal sexual.

En España esta enfermedad ha sido prácticamente erradicada tras las mejoras de las infraestructuras de aguas potables y residuales del siglo pasado y la mayor parte de los casos son importados afectando a viajeros e inmigrantes procedentes de zonas endémicas.